México ocupa el tercer lugar a nivel mundial con el mayor número de ciudades inscritas en la lista de patrimonio mundial, y del total en el Continente Americano, representa la cuarta parte. Según publica CONACULTA. También asegura que “Campeche, Ciudad de México, Guanajuato, Morelia, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Tlacotalpan y Zacatecas, constituyen parte del legado artístico y cultural con que cuenta México” y esto implica la responsabilidad a tomarse como país, para mantenerlas y mostrarlas al mundo.

En el caso de Oaxaca, es calificada por la revista Arqueología Mexicana que tiene la finalidad de apoyar la difusión de la cultura en México, como una de las regiones mesoamericanas de mayor profundidad histórica, con aproximadamente 3000 años, que albergó a dos de las más importantes tradiciones culturales de Mesoamérica, por su longevidad y alcance de sus aportaciones: la mixteca y la zapoteca.

A nivel nacional, Bahías de Huatulco tiene una importancia histórica, ecológica y cultural, de hechos que narran su desarrollo desde los años 600 a.C., ubicada como una época predominada por el señorío de los mixtecas, por lo que esta región de la Bocana de Copalita pudo ser el lindero de esta cultura reinante en Tututepec.

También por la traición hecha a Vicente Guerrero por parte de Francisco Picaluga el 20 de enero de 1831 y el establecimiento por Benito Juárez de la Villa de Crespo en 1849 en la playa La Entrega, y por la declaración del Gobierno de la República, al Parque Nacional de Huatulco como un Área Natural Protegida que alberga a mas de 413 especies de plantas, 130 especies y subespecies de mamíferos, 291 especies de aves, aproximadamente 72 especies de reptiles y alrededor de 15 especies anfibias, mismas son representantes de la variedad de plantas y animales que forman el patrimonio regional, nacional y mundial, según la página web del Parque Nacional Huatulco.

Según esta publicación, hecha por Ramírez González, a finales del siglo XV, Moctezuma I conquistó Huatulco para convertirlo en un poderío nahua. La población que se encontraba ahí desde sus inicios era chontal pero fue invadida por zapotecas y mixtecas. Esta invasión puede ser explicada por la importancia del lugar para la actividad económica pues comerciaban sus productos con otras costas.

Entre 1522 y 1523, el conquistador español Pedro de Alvarado descubrió los beneficios estratégicos de la zona y la reclamó para Hernán Cortés, pues en esta había una corriente que permitía un contacto hacia la costa de Sudamérica y también con el otro lado del Océano Pacífico.

Para 1528 Cortés confirmó a los nativos la posesión de sus tierras, abarcando entre otras tierras, las de  Astatla (hoy Santiago Astata), Ecatepec, Pochutla, Suchitepec (actualmente Santa María Xadani), San Miguel del Puerto y Tonameca.